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Canciones Que Dan Cosica: “The Blower’s Daughter” de Damien Rice

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Damien Rice
Damien Rice
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Empezar a escuchar “The Blower’s Daughter” es aceptar que no has venido a pasarlo bien. Damien Rice no compuso una canción de amor, compuso una experiencia incómoda que te obliga a mirar donde no deberías. Todo en ella suena a fijación, a espera inútil, a esa mezcla peligrosa entre querer marcharte y no saber cómo hacerlo. “I can’t take my eyes off you” no es una frase romántica, es una confesión torpe y un aviso sanitario. Aquí no hay héroes, no hay gloria y desde luego no hay final feliz. spoiler: tampoco lo va a haber aunque la escuches cien veces más y finjas que esta vez sí.

Publicada en 2002 dentro de «O», su primer disco, la canción se convirtió en una especie de himno involuntario del amor no correspondido. El momento Closer terminó de hacer el trabajo sucio, con Jude Law, Natalie Portman, Julia Roberts y Clive Owen mirándose como adultos sofisticados que han leído mucho a Kundera pero siguen tomando decisiones emocionales de primero de desastre. Ahí la canción encontró su hábitat natural, ese ecosistema donde la gente habla con frases bonitas mientras se hace daño con educación. La letra juega con dobles sentidos brillantes como “pupil”, pupila y alumno, el ojo que no puede dejar de mirar y el aprendiz que no ha entendido nada todavía. Todo está ahí, la obsesión, la negación, el deseo de huir y la incapacidad absoluta de hacerlo. Rice canta desde el lugar exacto donde sabes que deberías levantarte… y sigues sentado.

El título merece su propio altar. “The Blower’s Daughter” se refiere, según la teoría más aceptada, a la hija del profesor de clarinete de Damien Rice. Lo de “blower” es la pista. Muy sutil. Nadie se lo vio venir… En fin, a lo que íbamos: él se enamora, ella no. Fin. No hay épica, no hay giro, no hay recompensa. Solo ese momento en el que entiendes que el amor no siempre necesita drama para doler, basta con que no sea recíproco. La otra teoría, más legendaria y bastante más incómoda, habla de un Damien Rice trabajando en un call center, enamorándose de una voz al teléfono y descubriendo después que la chica tenía 16 años. Si es verdad o no, mejor no confirmarlo. Dejémoslo en mito urbano musical y sigamos adelante. Porque al final da igual cuál sea cierta. “The Blower’s Daughter” no va de una persona concreta, va de no saber irse. De amar sin gloria, sin héroes y con banda sonora acústica. De mirar atrás y darte cuenta, años después, de que no supiste apartar la mirada… y que, si somos sinceros, tampoco hiciste demasiado por intentarlo. Dale al play: