Ocurre a veces que lo que parecía inamovible en la industria musical se tambalea como un escenario mal anclado. Wegow, la plataforma española que durante años fue sinónimo de entradas, conciertos y ese cosquilleo que empieza al confirmar un plan, ha anunciado oficialmente su entrada en preconcurso de acreedores. Lo ha hecho desde Instagram, sin notas de prensa grandilocuentes ni discursos épicos, sino con un comunicado directo, casi íntimo: “Queremos comunicar de forma abierta y honesta que hemos iniciado el proceso legal de preconcurso de acreedores, un paso que, si bien difícil, consideramos necesario para buscar soluciones que aseguren la viabilidad futura de nuestro proyecto”.
Dicen que no paran. Que no es el final, sino un intento de reorganización, de reactivar el sistema y volver a poner en pie una maquinaria que, hasta hace poco, parecía funcionar sin apenas chirridos. Pero la música no se ha silenciado: se ha agrietado. La empresa, que mantiene líneas activas como WegowTickets, WegowForBrands y Bracelit, admite que la más afectada es la primera, justo la que toca de lleno a artistas, promotores y público. Y las consecuencias no han tardado en hacerse notar: Bombai ha declarado que ha perdido hasta el 80% de lo previsto en su gira de décimo aniversario. Veintiuno, más sutiles pero igual de tajantes, han escrito en redes que “cierta empresa nos debe una fortuna” y que, pese a ello, seguirán cumpliendo con su equipo y sus fechas. La M.O.D.A. y Carmen 113 también se han sumado al coro de afectados.
Desde FACUA, asociación de consumidores, han alertado: si se cancela un concierto por impagos, las reclamaciones deberán dirigirse a las promotoras. Traducido: el usuario que compró su entrada por Wegow, ahora se ve atrapado en un juego de ping-pong legal con la pelota en el aire. ¿Quién responde?
Y si la situación financiera ya era un charco incómodo, el pasado no ayuda a secarse. Hace apenas un año, Enrique “Bubby” Sanchís, entonces director comercial de Wegow, protagonizó un escándalo homófobo en plena Feria del Libro de Madrid. Sus insultos a Fonsi Loaiza (“rojo de mierda” y “maricón”) provocaron la retirada inmediata de entradas por parte de varios artistas y obligaron a Wegow a despedirlo. Aseguraron entonces que no era fundador, aunque su vinculación a la marca ya estaba contaminada.
Ahora, con la credibilidad herida y las cuentas en cuidados intensivos, Wegow promete seguir adelante. Insisten en que no hay parálisis, solo reajuste. Que seguirán comunicándose con transparencia. Que esto no es el final, sino una curva peligrosa en una carretera que conocen bien. Pero el público, que compra entradas como quien compra promesas, empieza a mirar con desconfianza. Y los artistas, que han sido el alma de esa plataforma, ahora se sienten traicionados por el instrumento que les dio voz. El concierto, por ahora, sigue en pie. Pero los aplausos se han vuelto preguntas.






