Dopamine Chamber, el quinto disco de Fontaines D.C., profundiza en la transformación sonora de la banda irlandesa.
A Fontaines D.C. les habría salido bastante rentable pasarse diez años haciendo «Boys in the Better Land». Tenían el acento, las guitarras y público dispuesto a dejarse una rodilla. Han preferido complicarse. Del nervio de Dogrel pasaron al encierro de A Hero’s Death, al desarraigo de Skinty Fia y a la expansión de Romance. Cinco discos en siete años y una ambición que empieza a dejar pequeña la etiqueta postpunk. Dopamine Chamber profundiza en esa transformación con James Ford de nuevo a la producción y un cambio sustancial en la jerarquía instrumental. Las guitarras ceden terreno a los sintetizadores, el bajo adquiere mayor autonomía y la percusión organiza buena parte de la tensión. Grian Chatten aprovecha ese espacio para ampliar su registro, modular las frases y sustituir el antiguo tono de proclama por algo más ambiguo. Canta sobre dependencia, gratificación y deterioro emocional con una voz perfectamente capacitada para venderte las tres cosas.
«Six Shot Morning» establece las condiciones con percusión industrial, sintetizadores graves y una estructura que tarda en revelar su alcance. La producción permite seguir cómo se incorporan las capas sin rebajar la presión del conjunto. «Marianne» consigue un efecto más inmediato mediante la insistencia rítmica y unas cuerdas que ensanchan la canción mientras Chatten ofrece desaparecer con una amabilidad inquietante. En «Mimesis», el bajo recoge la herencia melódica de New Order y sostiene un tema sobre el deseo y la repetición que funciona también como música de baile. «Happy for You» administra la distancia entre sus guitarras contenidas y las descargas de distorsión; «Demolition» reduce esa distancia a golpes de grunge y un estribillo rotundo. Pero «Tongue» es la decisión más fértil del disco. El pulso de ascendencia trip hop, el fraseo atropellado y los cambios de dirección introducen una inestabilidad que le sienta especialmente bien a una banda cada vez más cómoda con la grandilocuencia. Ahí conservan algo fundamental de sus comienzos, la capacidad de resultar incómodos incluso cuando la canción ya te ha ganado.
La segunda mitad examina las consecuencias de esa seducción. «One Man» rebaja la intensidad y deja la voz más expuesta, mientras «Japan» utiliza una melodía accesible para contar una relación marcada por el desequilibrio afectivo. Chatten escribe mejor cuando permite que el atractivo de la música comprometa lo que está diciendo. «Where Is Gone?» lleva esa contradicción al diálogo con Rosalía, cuya presencia altera el equilibrio vocal y aporta una réplica real al cantante. Los arreglos orquestales tienen una función dramática y las voces conservan espacio para hacerse daño sin levantar el volumen. La densidad llega a pesar en algunos pasajes, pero el grupo encuentra suficientes cambios de dinámica y textura para evitar que la gravedad se convierta en monotonía. «Intimate» termina de cerrar el cerco con batería, sintetizadores y una insistencia vocal que consume el aire del disco. Al acabar se entiende mejor la eficacia de Dopamine Chamber. Has escuchado un álbum sobre la dependencia y tu primera decisión es volver a ponerlo.
Lori Meyers llevan años escuchando que tienen que volver. A Viaje de estudios, a Hostal…
Aranda de Duero, 2022. Gara Durán y Gabriel Barriuso llevan todo el día intentando componer…
Gijón Sound celebrará su próxima edición del 15 al 18 de abril de 2027 con…
U2regresará a España en mayo de 2027 con tres conciertos en Barcelona y Sevilla, dentro…
Las Petunias cambian de registro con «Era yo la que apuntaba», un nuevo sencillo que…
Elton John y CMAT unen sus voces en una nueva versión de «Step Into Christmas»,…