Noche de Grammy y de historia. En la 67ª edición de los premios más importantes de la industria musical, los Grammy 2025, el foco estaba claro: el épico regreso de Kendrick Lamar, el dominio absoluto de Beyoncé y la aparición estelar de artistas emergentes como Chappell Roan y Sabrina Carpenter. Pero si hubo un momento que quedó grabado en la memoria colectiva fue el instante en que la texana recogió, por fin, el Grammy al álbum del año por «Cowboy Carter». En una gala que se convirtió en una reivindicación de su poderío y su capacidad de reinvención, la artista volvió a romper barreras al convertirse en la primera mujer negra en llevarse el premio a mejor álbum country, en un género donde el color de piel sigue siendo un factor determinante. La noche también pertenecía a Kendrick Lamar, que dejó su sello indeleble al hacerse con los premios a grabación y canción del año por «Not Like Us», un tema que resonó como un golpe directo a la historia del hip-hop.
Trevor Noah volvió a conducir la ceremonia, celebrada en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, con su habitual mezcla de humor y agudeza, en una edición marcada por homenajes, discursos encendidos y actuaciones memorables. Entre ellas, una electrizante interpretación de Lady Gaga y Bruno Mars de «California Dreamin’» que hizo saltar lágrimas en el auditorio, en un guiño a los incendios que han devastado California en las últimas semanas. O el arrebatador tributo a Quincy Jones, donde Janelle Monáe canalizó el espíritu de Michael Jackson en una versátil y explosiva versión de «Don’t Stop ‘til You Get Enough». También hubo espacio para la extravagancia con Chappell Roan, que subió al escenario sobre un pony gigante para interpretar «Pink Pony Club», y para el carácter reivindicativo de Shakira, que dedicó su premio a «los hermanos y hermanas inmigrantes», enviando un mensaje directo a la administración estadounidense.
En la alfombra roja, Kanye West volvió a hacer de las suyas, con rumores sobre su veto en la gala de los Grammy 2025 y la poleémica por el atrevido vestido transparente de Bianca Censori. Jaden Smith se llevó el premio al estilismo más comentado con su tocado en forma de castillo de vampiros, que parecía sacado de un cuento de Tim Burton. Y si de controversias se trata, la inteligencia artificial también se coló en la gala con el Grammy a mejor interpretación de rock para «Now and Then» de The Beatles, la primera canción grabada con ayuda de IA en recibir el galardón.
Pero si algo define a los Grammy es su carácter impredecible. Mientras Beyoncé, Kendrick y Chappell Roan reinaban en la ceremonia, Taylor Swift se iba a casa sin premios, en una noche en la que el protagonismo no estuvo en los nombres habituales, sino en la renovación del panorama musical. Charli XCX cerró la velada con una actuación desenfrenada que mezcló raves, provocación y sintetizadores, dejando a todos con la sensación de que la música sigue avanzando, aunque no siempre en la dirección que uno espera. Unos Grammy que serán recordados por su diversidad, su audacia y la confirmación de que, al final del día, la música sigue siendo la gran ganadora. Dale al play:



