Hay discos que no envejecen, simplemente se curten. “The Great Escape” es uno de ellos. Publicado en 1995, fue la explosión de Blur en su máxima burbuja britpop, con Damon Albarn convertido en símbolo de una generación que coreaba “Country House” con más ironía que orgullo. Treinta años después, la banda celebra el aniversario como merece: doble vinilo en edición limitada, diseño expandido del artista Tony Hung y colores que van del amarillo al turquesa como si la nostalgia viniera en technicolor. La edición, que se lanza el próximo 12 de diciembre, ya puede reservarse en la tienda oficial de Blur y no es solo para coleccionistas: es para románticos, melómanos y fans de lo que fuimos.
El primer disco revive las 15 pistas originales del álbum, himnos incluidos: “Stereotypes”, “The Universal”, “Charmless Man” y ese ácido retrato de la vida moderna que es “Mr. Robinson’s Quango”. Pero es el segundo vinilo el que pone el broche emocional a esta cápsula del tiempo: lados B y joyas ocultas como “Ultranol” o “No Monsters in Me”, además de la elegante colaboración con Françoise Hardy en “To the End (La Comédie)”. Pistas nunca antes prensadas en vinilo que ahora encuentran su lugar entre surcos que crujen como una carta desde 1995. Blur no sólo abre el baúl, sino que lo organiza con mimo.
Como si no fuera suficiente, la reedición llega acompañada de una colección cápsula de merchandising que bien podría vestir a ese “Dan Abnormal” que todos llevamos dentro: camisetas, sudaderas, una gorra “Stereotype” y hasta un collar “Charmless”. Blur celebra tres décadas de un disco que hablaba del tedio con gracia, del desencanto con melodía y de una época que no volverá, pero sí suena mejor que nunca. ¿La gran escapada? Quizá ahora solo sea el mejor lugar al que volver. Dale al play:



