El festival Sonorama de Aranda de Duero ha celebrado este año su decimoquinta edición, en un especial ambiente donde se han conseguido fijar objetivos que se venían estudiando desde hace tiempo y además se ha fraguado un proyecto que lleva en constante consolidación desde hace muchos años.
En el panorama logístico, el festival ha obtenido una gestión del camping para sonoritos mucho más eficiente que otros años, no sólo por la adecuación de las instalaciones del mismo, sino porque se ha podido establecer un sistema de supermercado dentro del mismo que ha podido abastecer las necesidades de los acampados durante estos cuatro días que ha durado.
El festival se presentaba este año en un formato novedoso, el de cuatro días de duración. Ya el año pasado pudimos disfrutar de cuatro jornadas, pero era por el caso excepcional de tener el lunes siguiente al festival como festivo, y la oportunidad de contar con Amaral, presentando su nueva gira, en el festival. Pero esto fue el año pasado, este año todo ha sido por voluntad propia del festival, y para dar respuesta a quienes pedían más Sonorama.
Los conciertos estuvieron repartidos en los escenarios habituales del festival, y que desde hace varios años siguen siendo los dos escenarios principales del recinto, este año llamados “Escenario Castilla y León es Vida” y “Escenario Ribera del Duero”, siendo éste último el escenario principal, al uso del resto de festivales donde una marca de bebida patrocina y da nombre al escenario con más repercusión. En el recinto además se podía disfrutar de sesiones de djs en la carpa arte y conciertos de grupos emergentes en la carpa Brifrutas Pascual, además de más djs en la Carpa Electrónica. Fuera del recinto, y como seña de identidad del festival, los conciertos de la mañana en la Plaza del Trigo (Escenario Caja de Burgos) y en la Plaza de la Sal (Escenario Red Bull Bus Tour), además de las sesiones de djs en el camping, en la Plaza del Rollo y en más plazas donde hay bares colaboradores, como el Café Central o la Tramoya. Los conciertos matutinos en la Plaza del Trigo son tan importantes para el festival, que algún reconocido artista que ha pasado varias veces por el festival ha reivindicado la importancia del mismo, y el placer de tocar en estos sitios, llegando a afirmar que ante el grito clásico de “escenario principal” como reconocimiento a las bandas que tocan en este escenario y que el público considera que debe dar el salto, como lo hicieran grupos como Vetusta Morla o Dinero, se debería gritar “Plaza del trigo” a los grandes que tocan en le festival para que vayan a ese escenario, esencia del Sonorama.
Desde Corrientes Circulares hemos hecho un seguimiento en directo y a tiempo real de todo el festival, vía twitter, instagram y facebook, así que lo que vendrá a continuación será un resumen de lo vivido y de las impresiones que hemos podido tener estos días, y de opiniones que hemos recogido del ambiente del Sonorama y los sonoritos, que pueden aportar muchas notas clarificadoras y complementarias a esta crónica de festival.
En general los conciertos se desarrollaron sin problemas. Hay que destacar que mucha gente comentaba que el escenario Ribera del Duero no siempre sonaba como debería de sonar, y más para bandas de renombre como las que pasaron por allí, así como la combianción de escenarios dejaba cambios de ritmo entre conciertos de diferentes estilos que eran muy violentos. La coordinación de cada escenario por si solo con sus conciertos se veía ideal y mantenía una linea visible y bien programada, pero al alternarse los dos escenarios del recinto del festival (otra característica del Sonorama que hace que puedas ver todos los conciertos de los dos escenarios principales sin perder nada) se notaban algunos saltos que “chirriaban” a oídos del público.
Pasamos a hacer un repaso por las cuatro jornadas de un Sonorama del que nos llevamos un muy buen recuerdo.
La jornada del jueves 9 fue la más breve de todas, puesto que no contaba con actuaciones matutinas. En esta ocasión pudimos disfrutar de varios conciertos, como el de Eme Alfonso, Templeton y los que eran platos fuertes de la noche: Anni B Sweet y Los Enemigos. El cartel del jueves se completó con la actuación de The Cabriolets, el grupo de Bimba Bosé con Guille Mostaza a los teclados. Como suele ser habitual, la jornada del jueves estaba encabezada por una banda nacional de largo recorrido, una integración entre lo más nuevo y lo que es “clásico” y una base indiscutible para muchos de las bandas del momento. En este caso el grupo de rock Los enemigos nos trajeron temas clásicos como “Desde el jergón” o una versión de “Señora” de Serrat, por poner un par de ejemplos.
La jornada del viernes fue mucho más movida, tanto por variedad como por extensión como por afluencia de público. En la plaza del Trigo, tuvimos abriendo a La M.O.D.A. (Maravillosa Orquesta D. Alcoholica), seguida de los conciertos de Eladio y los seres queridos, que arrancaron gritos de “escenario principal”, aunque ya habían estado allí, y después una actuación de Sidonie que fue todo un regalo para fans del grupo y para todos aquellos que quisieron pasar por la plaza, porque ocuparon el concierto en una sesión de versiones de temas clásicos y modernos, como el Kids de MGMT en castellano, un recuerdo a The Beach Boys, aunque sólo fuese por las camisas hawaianas que llevaban, y la promesa de volver al día siguiente al escenario principal a tocar su “Fluido García”, un doblete muy comentado entre los sonoritos. Como siempre las opiniones estaban tanto a favor como en contra, por una parte estaban aquellos que decían que los conciertos en la Plaza del Trigo son muy importantes y un trampolín a otros escenarios, y se debería haber dejado ese hueco a grupos como Odio París o Ruidoblanco, que tocaron en la carpa Bifrutas, y por otro lado, estamos los que comprendemos esta actitud, pero el detalle de acercarse al público, de tocar en esa plaza y de hacer un concierto diferente, es un placer y una manera de reivindicar la importancia de estos conciertos que muchos tenemos como uno de los referentes de cada Sonorama.
La jornada de la tarde noche en el recinto ferial se abrió con una rueda de prensa para los medios donde pudimos hablar con Santi Balmes de Love of Lesbian, que nos transmitió su inquietud e indignación por las medidas que van a gravar la cultura a partir de septiembre y la repercusión que eso va a tener en las bandas, sobre todo en las más pequeñas. Hubo un par de cambios en el cartel de ese día, por problemas con dos grupos que se cayeron del cartel y que la organización lo solventó con rapidez. Por un lado, en el escenario Ribera se cayó Maga, que fue sustituido por The Noises, que estaban destinados a cerrar la carpa Bifrutas, y por otro lado Zombie Kids no fueron a pinchar al Sonorama, siendo sustituidos por Eme Dj.
En lo estrictamente musical, éste era uno de los días fuertes del cartel, por la acumulación de bandas con tirón entre el público general, que aumentó claramente respecto al que asistió el día anterior. En un sólo día pudimos disfrutar del “Año Perro” de Dinero, una banda que ha ido saltando por todos los posibles escenarios del festival, aumentando en popularidad y calidad conforme pasaban los conciertos, del impresionante directo de esa gran banda surgida de la unión de Los Coronas y Arizona Baby que es Corizonas, todo un lujo de surf hecho en España con el inconfundible sello de unos músicos de excepción. Además fue el día de la apuesta internacional por Kakkmadafakka, que tienen un directo fresco y divertido, con coreografías sacadas de otros tiempos y ritmos sencillos pero altamente bailables, como también lo fueron los ya conocidos We Are Standard. El cartel del día lo cerraban dos de las joyas del pop español actual: Love of Lesbian y La Casa Azul. Los primeros son unos cabeza de cartel asegurado allá donde vayan. Desde su anterior trabajo “1999”, se han convertido en uno de los mayores reclamos para los festivales nacionales y los conciertos en salas. Donde van estos chicos, llenan. En estos momentos son, junto a Vetusta Morla, los “reyes Midas” de la escena nacional, en lo tocante a carteles y venta de entradas. El proyecto de Guille Milkyway, que era el último de uno de sus colaboradores de toda la vida, puso el punto emotivo y dulce a la noche. Los sonidos de pop alegre y optimista, los colores y la puesta en escena retrofuturista nos hicieron despegar de la pista, y de ahí directos a bailar con Eme Dj, que pinchó en el escenario Castilla y León una sesión con intro del Rey León, mientras Ellos se dejaban la piel intentando hacer sonar la carpa Bifrutas con cierta dignidad, aunque en algunos momentos los fallos en las bases no lo permitieran.
Pasado el ecuador del festival nos encontramos el sábado en la Plaza del Trigo con los directos de Luis Brea, Analogic y Jero Romero. La plaza entregada como siempre, aunque no fuesen conciertos tan potentes y pegadizos como los del resto de jornadas. El sol y el calor arandino necesitaban de mucha más energía para poder llevar a los sonoritos hasta la jornada de la noche. Pese a esto, el ex Sunday Drivers hizo un precioso concierto en el que un público, mayoritariamente femenino, coreó cada una da de las canciones con ímpetu.
Los conciertos del recinto del sábado también contaban con grandes nombres, y alguna agradable sorpresa. Empezamos la jornada, tras las ruedas de prensa de Vetusta Morla y The Dandy Warhols donde nos hicieron un esbozo de sus influencias y del futuro que les depara. El primer concierto que pudimos disfrutar fue el del The Pepper Pots, un espectáculo de soul con tintes y estética que podría ser de hace más de medio siglo, pero totalmente vigentes los ritmos, como demostraron los que se empezaban a acercar al recinto que se veían sorprendidos por unas tremendas ganas de bailar. El sábado tuvo más de cinco horas seguidas de ritmo y de conciertos de renombre para no parar. The Dandy Warhols, los cabeza de cartel internacionales de este año en el Sonorama nos trajeron parte de su repertorio clásico, con sonidos muy propios e inimitables, comenzando un viaje por la psicodelia y las atmósferas envolventes que Sidonie retomarían para cerrar la jornada. Los grandes triunfadores de la Plaza del Trigo del año, junto a Dinero, fueron Fuel Fandango, una sobredosis de color y ritmos mestizos entre las raíces clásicas españolas, las bases electrónicas, el soul y toques de pop, que hicieron que más de un fotógrafo se quedara sin tarjeta por la cantidad de fotos que se dejaban hacer, un lujo para la vista y para el oido, un estallido de energía canalizada en temas como Monkey o Shiny Soul.
Al igual que pasó la jornada anterior con Love of Lesbian, Vetusta Morla fue el grupo más esperado y aclamado de la jornada, no había más que ver el lleno absoluto del escenario Ribera del Duero y la pasión con la que la gente se entregó al desgrane de los dos discos de los chicos de Tres Cantos. Letras muy trabajadas y melodías pegadizas para una banda que sabe sonar de manera increible en grandes escenarios, aunque he de reconocer que éste no fue de los mejores conciertos que les he conocido. Destacable la versión a capella de “Piensa en mi” que hizo Pucho, en homenaje a la desaparecida Chavela Vargas.
Para cerrar la jornada estaban El Columpio Asesino, que repetían escenario respecto al año pasado, con un concierto que recuerdo con la misma intensidad, pero este año con el añadido de los premios que llevan a las espaldas, un reconocimiento merecido, que se compaginaba con el reconocimiento que el festival también tuvo, pues como bien sabéis todos El Columpio Asesino y Sonorama fueron triunfadores en la pasada edición de los premios UFI. Y para terminar la noche por todo lo alto, Sidonie volvió con su “Fluido García” como habían anunciado el día anterior. La vuelta a los orígenes musicales del grupo, su reconquista de la psicodelia y de las guitarras contundentes no está reñida con una admiración y devoción absoluta por parte del público, que pese a que se encontraba algo frío porque la noche empezaba a refrescar, como suele ser habitual en los Sonoramas, hicieron vibrar a todo el escenario que aguantó con ganas de más temas todo el concierto, manteniendo a casi todo el público que se había convocado esa noche hasta el final.
En esta jornada pudimos disfrutar de dos conciertos en la capa Bifrutas, el de Partido, una nueva promesa granadina, y de Odio París, el grupo de shoegaze que de la mano de El Genio Equivocado están conquistando un espacio en la música española que estaba yermo desde hace tiempo.
La última jornada de Sonorama 2012 se abrió en la Plaza del Trigo con un lleno absoluto. Empezaron Marcus Doo and The Secret Family mientras se corría la noticia como la pólvora de que después del tercer concierto de ese mañana habría un cuarto, una sorpresa y un regalo: Xoel López. El conciero de Smile nos hizo sonreir, por sus detalles con el público como el hecho de repartir agua para la gente que estaba al sol, o piruletas con forma de corazón para todos los asistentes. Una propuesta interesante la de los de Getxo, con un pop de toques californianos y aclamaciones de “escenario principal” que arrancaron al publico desde sus primeros temas. Havalina iba a cerrar el escenario Plaza del Trigo de esta jornada y para ello presentó un concierto de una calidad excelente y con un sonido limpio y fuerte que conmovía al público. Los gritos de “escenario principal” eran completamente justificados y necesarios para una banda como ésta.
La sorpresa de la jornada fue el concierto de Xoel López, amigo del festival y que se acercó a celebrar la edición número 15 del mismo, además de compartir con todos los que allí estábamos el día de su cumpleaños. “Atlántico” es un discazo que nos encntó comentar en su día, y su puesta en escena en un formato acústico como el que nos brindó es toda una experiencia para los amantes de la buena música. Acompañado de varios intrumentos, y con Eladio de Eladio y los seres queridos para cantar “A un metro de distancia” Xoel reivindicó el escenario de la Plaza del Trigo como verdadero escenario principal del festival, el sitio donde todos los grandes quieren cantar, porque es donde realmente se siente cercano al público maravilloso de este festival, porque es el escenario que lo distingue del resto de festivales, porque tiene algo mágico que sólo los que han estado allí lo saben. Xoel López reivindicó el triunfo de lo pequeño, del detalle, de la calidad.
La última tarde-noche del festival empezó con una valoración muy positiva por parte de la organización de todo el festival, y una petición a las autoridades para que apoyaran realmente el festival. A falta de una valoración económica pormenorizada del festival, ha sido un evento de gran calado en Aranda, como todos los años, y que debería de tener un respaldo institucional mayor, sobre todo en estos tiempos que vienen de falta de medios económicos y subidas impositivas que van a entorpecer el desarrollo de eventos de este tipo.
Musicalmente empezó la jornada con Napoleón Solo, con temas mayoritariamente de su Chica Disco, aunque cerraron con el gran hit “Lolaila Carmona”. La tarde del domingo fue tarde de pop y mod en castellano, de la mano de Cooper y en inglés, a cargo de The Primitives, dos conciertos muy bien coordinados al enlazarse uno con otro en los dos escenarios. A Cooper teníamos muchas ganas de verlos desde que sacaron su “Mi Universo”, ya que no habíamos podido coincidir en ninguna sala este invierno. Cubrió de sobra las expectativas y nos dejó un buen sabor de boca, uno de los grandes placeres de este domingo tarde. El otro gran placer de la noche fue Maika Makovsky, un rock contundente, una voz carismática y sensual y un ritmo que nos hacía pensar que más que un domingo aquello parecía un sábado noche. Una fiesta salvaje en estado puro, una descarga de adrenalina y de energía.
Cerraron el cartel del Sonorama las actuaciones del pop melódico de Russian Red, el kraut rock con avances hacia la psicodelia de Lüger y la banda más esperada por la parte del público más joven, los portorriqueños Calle 13, que pusieron a la gente a bailar con el rap urbano y combativo que trajeron al escenario Ribera del Duero.
Un año más un Sonorama cargado de buenas actuacios y de momentos memorables, un Sonorama para el recuerdo y del que nos quedamos con la máxima tantas veces repetida estos días de “El Sonorama no son sólo los conciertos, es el ambiente, es la gente, es un actitud”













genial la crónica de acuerdo en casi todo…pero partido no son de barcelona ? un abrazo…ya falta menos para el sono 2013