Depresión Sonora vuelve a encender las luces bajas con “La balada de los perros”, el primer adelanto del que será su segundo disco tras «El Arte de Morir muy Despacho» (2022). Marcos Crespo, alma y cuerpo del proyecto, regresa con una canción que parece dictada desde un banco olvidado de cualquier barrio periférico: una postal cruda y precisa de esa generación que no encuentra refugio ni en los escombros del desencanto urbano. Tras el paréntesis del EP «MAKINAVAJA», Crespo retoma el pulso con un tema que dibuja una nueva dirección, más madura y menos atada a etiquetas pasajeras.
“La balada de los perros” nació —según confiesa el propio Crespo— de una frase abandonada en la pizarra de su cuarto. No parecía, en un principio, encajar con el molde de Depresión Sonora, pero terminó marcando la pauta de todo el disco: un viraje hacia un sonido más austero, con aroma a folk postindustrial y una narrativa más humana, más adulta. Producida junto a Harto Rodríguez, mezclada por Chris Coady (Yeah Yeah Yeahs, Beach House) y masterizada por Greg Obis, la canción respira autenticidad desde sus grietas, como una litrona apoyada en la acera mientras el mundo se derrumba a cámara lenta.
Este regreso no solo renueva el sonido de Depresión Sonora, sino que redefine su lugar en el mapa de la música independiente actual. Crespo ya no busca encajar en corrientes efímeras: construye, en cambio, un discurso a largo plazo, honesto, casi literario, que conecta con los márgenes y da voz a los que, como sus canciones, parecen hechos de melancolía y cemento. «La balada de los perros» no es solo un adelanto; es una declaración de intenciones. Dale al play:



