A Carlos Tajes y Sílvia Rábade siempre les tacharon de tener las ideas muy claras. Y no es de extrañar: Hicieron de la calle su mejor escenario, y hoy, tres años después, han vendido más de 1500 copias de su primer disco consiguiendo así hacer real su proyecto de vida: Vivir de la música.
Se podría decir que la influencia de la música irlandesa, la cual llevan en la sangre, les condujo a tocar en la calle, lo común allí. Tal vez por ese motivo les resultó algo normal acabar dando conciertos en plena vía, sin techos que les protegiesen ni escenarios que les alejasen de su público. Una iniciativa que no han dejado de lado a pesar de haber auto editado su primer disco, ‘Show & Tell’, donde encontramos un estilo muy personal que recuerda a los mejores grupos de folk-rock.
Apenas llevan seis años en el mundo de la música -tres tocando en la calle- en el que han crecido de manera autodidacta, pero llevan tantas horas a sus espaldas que pueden hacerse visibles en la guitarra de Carlos, la cual esta, de manera literal, agujereada del desgaste que ha llevado a lo largo de este tiempo.
Las condiciones de la calle nos son buenas ni para las voces ni para los instrumentos, pero para ellos tocar solo en salas es “limitarte a ti mismo”. Durante nuestro encuentro, Carlos nos decía que “mucha gente no entiende que puedas estar tocando en una sala o en un teatro y después hacerlo en la calle” algo que para ellos es algo natural, algo que les pide el cuerpo y que por otro lado, consideran una de las mejores promociones a la hora de darse a conocer en las diferentes ciudades que recorren en su gira.
Para Carlos, “en España hay un concepto de que tocar en la calle es para pobres”; pero para ellos no es solo una forma de ganarse la vida, ya que, como nos apuntaba Sílvia: “Ganarte la vida te la estas ganando , pero no tiene nada que ver con pedir. Estas dando un servicio y ellos te dan algo a cambio porque les ha gustado”.
Pero la calle no solo les permitió empezar a vivir de la música un año después de comenzar esta aventura callejera. También les ha curtido como profesionales, y les ha proporcionado la ocasión de actuar con grandes músicos como The Sweel Season. Un sueño que vieron cumplido tras ser invitados por Glen Hansard, músico al que admiran, a subir al escenario durante una actuación en San Sebastián. Y es que, aunque Sílvia no cree en cosas del destino, parece ser que “todo se dio para que subiéramos al escenario aquel día”.
Tanto en la calle como en el escenario, Escuchando Elefantes sorprenden por la pasión que desbordan durante sus actuaciones, en las que hacen alarde de un gran control no solo a nivel vocal y de guitarra, sino también de una seguridad encima de las tablas que nada hace recordar la juventud y breve trayectoria de este dúo. Actuaciones en las que no es nada raro ver como la gente deposita monedas a sus pies, aun actuando en una gran sala. Un gesto que forma parte de la esencia de este grupo, de sus orígenes y que para ellos es uno de los gesto más bonitos que pueden recibir como nos decía Sílvia porque “Es como ‘sé de donde vienes te lo aprecio y yo voy a seguir viéndote’”.
A pesar de las dificultades que supone moverse de manera 100% independiente como lo hacen ellos en el mundo de la música, no dudan en luchar contra el “gigante de la industria”. De apostar por el sonido real de un tema: ese que se graba en un estudio sin pistas, ni efectos que sacrifican la naturalidad en pro de la nitidez de un sonido más limpio y que nunca encuentras en un directo. Un maquillaje que optaron por no utilizar en busca de una «falsa» perfección de su trabajo porque para ellos “ La perfección debería ser más imperfecta”, como una actuación a pie de calle donde no hay trampa ni cartón.
Asequibles, sinceros y con un cierto aire bohemio. Así son Escuchando Elefantes. Un grupo al que le encanta hacer feliz a la gente, hacerla disfrutar con lo que ellos disfrutan. Dos jóvenes que buscan conectar con el público y transmitir su proyecto de vida hasta el punto de abrir los ojos y olvidarse de donde están tocando.

[…] descubrieron la música de Sílvia Rábade y Carlos Tajes a pie de calle, concretamente en las “rúas” de Galicia, las mismas que les vieron nacer como […]