Florence Welch o lo que es mismo, Florence + The Machine, está viva, y quiere gritarlo. Literalmente. Tras una operación de urgencia que interrumpió su gira de “Dance Fever”, la sacerdotisa del pop barroco ha resucitado con un nuevo conjuro bajo el brazo: su sexto álbum, titulado “Everybody Scream”, verá la luz este 31 de octubre, fecha escogida con precisión quirúrgica para coincidir con Halloween, como si la noche de los muertos necesitara una banda sonora a la altura de su oscuridad. El disco, escrito y producido por la propia Welch durante dos años de convalecencia, bucea sin pudor en el horror popular, el misticismo, la feminidad, el amor, el envejecimiento y la muerte, todo con esa teatralidad suya que convierte cualquier herida en arte de cámara. Florence no ha vuelto: ha reencarnado.
La artista británica ha tejido una red de colaboraciones de lo más sugerente: Mark Bowen (IDLES), Mitski y Aaron Dessner (The National) aportan textura a una obra que ya promete convertirse en uno de los álbumes más inquietantemente bellos del año. El primer adelanto, la canción “Everybody Scream”, llega acompañada de un videoclip dirigido por Autumn DeWilde, que ya ha trabajado con ella y con nombres como Beck o The White Stripes. En esta nueva era, Florence + The Machine abandona las pistas de baile y se adentra en el bosque oscuro del alma, esa zona liminal entre la carne y el espíritu donde duele estar viva, pero también duele dejar de estarlo.
Con ediciones especiales en vinilo, CD, cassette e incluso una chamber edition con cuerdas, la liturgia está servida. Florence Welch ha decidido no callar más. Ha mirado a la muerte y ha regresado con un disco que no es una súplica, sino un grito: “Everybody Scream”. Dale al play:



