Cuando Saray y Lolo, aquellos que una vez fueron el corazón de Hazte Lapón, anunciaron su regreso bajo el nombre de Pequeño Mal, ya se intuía que no sería un simple cambio de etapa, sino un volantazo emocional en toda regla. Con “Golden Retriever”, su nuevo single, dan un golpe de guitarra sobre la mesa: una oda vibrante a esas amistades que se queman rápido pero arden intensamente, a los vínculos que desafían la lógica con la pasión de quien sabe que la vida, si no se vive al límite, apenas roza la superficie de lo que podría ser.
Respaldados por Antonio y Carlos Fernández (Living Camboya) y Fernando Bertola (Super Cadáver), Pequeño Mal desata en «Golden Retriever» una tormenta de new wave, indie noventero y urgencia emocional que no pide permiso para entrar, sino que irrumpe como un vendaval en mitad de la calma. Guitarras que rasgan como cuchillas, una base rítmica que no da tregua, y una melodía que se engancha a las costillas como los recuerdos de aquellas noches en que todo parecía posible. El espíritu de The Undertones, Superchunk o Biznaga sobrevuela cada compás, pero la herida es suya, íntima, y la saben mostrar sin maquillajes.
El videoclip, dirigido por el propio Fernando Bertola sobre una idea de Lolo Lapón, refuerza la electricidad desbordada del tema: una celebración visual de lo efímero, de la belleza de lanzarse sin red aunque el golpe sea inevitable. «Golden Retriever» no es solo una canción, sino una declaración de principios: Pequeño Mal ha venido a recordarnos que lo verdaderamente importante no siempre dura, pero mientras dura, lo cambia todo. Y con este nuevo disparo eléctrico, queda claro que piensan quedarse. Dale al play:



