Rocío Saiz no canta canciones: firma manifiestos, invoca imágenes, pone nombre a emociones que otros ni siquiera sabían que existían. “Humo”, su nuevo single, no es solo un adelanto del álbum “El deseo es un misterio y el sexo su funeral”(título inspirado en la película Parthenote de Paolo Sorrentino), es también el testimonio de una epifanía emocional narrada con la intensidad de quien convierte la pista de baile en un altar y el enamoramiento en una revolución íntima y política. Porque, como ella misma dice, “todas mis canciones hablan de finales”, pero esta —por fin— habla de un principio.
La canción vibra al ritmo del bombo a negras, pero no es la electrónica lo que nos arrastra, sino la historia que hay detrás: un flechazo en plena pista, una mirada que detiene el mundo, una presencia que desarma. Saiz, que se ha consolidado como una de las voces más honestas y combativas del pop queer en castellano, narra con un lirismo arrebatado y una vulnerabilidad sin escudo esa sensación de estar ante alguien que parece haber estado siempre ahí, aunque nunca antes la hubieras visto. “¿Dónde has estado todo este tiempo?”, se pregunta mientras todo a su alrededor se disuelve en luces, humo y deseo.
“Humo” no es solo un segundo single, es una declaración de intenciones, una fotografía difusa y precisa a la vez del vértigo que provoca el amor inesperado. Con este tema, Rocío Saiz no solo confirma que su próximo disco será su obra más confesional y cinematográfica, también nos recuerda que hay canciones que son más que canciones: son actos de fe en la belleza del descontrol, en la magia del cruce de caminos, en la política de sentir sin pedir permiso. Y eso, hoy más que nunca, es un milagro. Dale al play:



