
Wayne Coyne estaba aparcado frente a un supermercado Trader Joe’s mientras su hijo Rex, de tres años, dormía en el asiento trasero. Miró al niño, pensó en lo terrible que sería perderlo y levantó la vista hacia un cartel que creyó leer como Children’s Death Foundation. En realidad decía Children’s Health Foundation. Había confundido salud con muerte, pero su cabeza ya había empezado a construir una historia. Así nacen algunas canciones de The Flaming Lips. La banda de Oklahoma acaba de anunciar The Teardrop Throbs, su decimoséptimo álbum, que llegará el 22 de enero de 2027 a través de Third Man Records. Será su primer disco con material nuevo en siete años y también el primero en 35 sin Steven Drozd, cuya salida supone uno de los cambios más importantes en la historia del grupo. Trece canciones que, a juzgar por las explicaciones de Coyne, vuelven a mezclar la infancia, la muerte, los recuerdos y esa particular manera de mirar el mundo que permite encontrar una revelación existencial en el aparcamiento de un supermercado.
El primer adelanto se titula «God Will Control the Werewolves» y nació de una tarde jugando al escondite con sus hijos Bloom y Rex. Estaba anocheciendo, había luna llena y uno de los pequeños preguntó si los hombres lobo podían atraparlos. Coyne respondió que Dios los mantendría controlados mientras terminaban de jugar. Cualquier otro padre habría dado por zanjado el asunto. Él decidió convertirlo en una canción imaginando cómo sonarían Pink Floyd si Syd Barrett hubiera seguido formando parte del grupo durante The Dark Side of the Moon. El álbum también incluye «Ego Tripping at the Gates of Hell Part Two», una continuación de aquella canción de Yoshimi Battles the Pink Robots, publicada en 2002. Hay referencias a La noche del cazador, al duelo por la muerte de un niño, a las adicciones y hasta a un poema que Perry Farrell envió por teléfono. Para explicar todo esto, Coyne ha acompañado el anuncio con un texto de más de dos mil palabras. Hay artistas que publican una nota de prensa. Wayne Coyne entrega prácticamente una novela, con hombres lobo incluidos.
The Teardrop Throbs ha sido producido por la banda junto a Taylor Johnson, Dave Fridmann y Scott Booker, con aportaciones adicionales de Jon y Mike Fridmann. Su publicación llegará después de la reedición del vigésimo aniversario de At War With the Mystics y estará acompañada por una serie de conciertos en salas relativamente pequeñas de Nashville, Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Londres. La ausencia de Drozd abre una etapa difícil de imaginar para quienes llevan décadas siguiendo a The Flaming Lips, pero Coyne parece decidido a continuar explorando ese territorio donde conviven los arreglos psicodélicos, la ciencia ficción y las preguntas que nadie sabe responder. En sus propias explicaciones reconoce que no cree que las canciones tengan un significado fijo. Probablemente sea lo más sensato. Después de todo, un hombre capaz de confundir el nombre de una fundación y acabar escribiendo un disco sobre la fragilidad de la existencia merece que cada cual encuentre sus propias respuestas. Aunque solo haya salido a comprar al supermercado. Dale al play:





