Estaba escrito que Benito tenía que sentarse en ese escritorio de madera que ha redefinido el directo en la era digital. Y cuando por fin lo hizo, lo hizo como solo él sabe: con el corazón puesto en cada verso, las raíces tatuadas en cada acorde y la actitud de quien no necesita pirotecnia para brillar. Bad Bunny ha protagonizado por fin su esperadísimo Tiny Desk Concert y lo ha convertido en un altar para rendir tributo a su Puerto Rico natal con cinco temas de su último disco, «DeBÍ TiRAR MáS FOToS», rodeado de músicos de su tierra y sentado tras un pupitre como si todo esto no fuera tan histórico como realmente es.
El repertorio, compuesto por “PIToRRO DE COCO”, “VOY A LLeVARTE PA PR”, “KLOuFRENS”, “LO QUE LE PASÓ A HAWAii” y “LA MuDANZA”, fluyó como una conversación entre amigos, arropada por el sonido del cuatro puertorriqueño, el güicharo, las congas y una banda que suena a mar, a montaña y a nostalgia. Benito habló de colonialismo, de identidad, de memoria y de sueños, como el que dio origen a “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”. Y entre broma y broma, recordó que su historia —como la de tantos— viene del mismo lugar: de abajo, con orgullo.
El resultado es un directo íntimo, emocional y valiente, donde la música de Bad Bunny se despega del beat comercial para vestirse de piel y madera, como si de un unplugged emocional se tratara. No hay gira europea a la vista, pero sí una residencia de 21 conciertos en Puerto Rico que agotó 400.000 entradas en cuatro horas. Porque cuando Bad Bunny canta, no importa el idioma: canta desde la raíz. Y eso lo entiende cualquiera. Dale al play:



