Hay veranos que no acaban en septiembre, sino cuando uno deja de bailarlos. Y si alguien sabe prolongarlos hasta el último acorde es Sonorama Goes to Ibiza, que regresa los días 3 y 4 de octubre con su quinta edición. En un formato íntimo, rodeado de mar, luz y cócteles que saben a pop, el festival repite localización en Cala de Bou (Sant Josep de sa Talaia), repartido entre el idílico Venice Bay (Concept Hotel Group) y el Auditori Caló de S’Oli. Porque volver a la rutina es menos terrible si antes se han coreado las canciones adecuadas bajo un cielo que aún no se ha rendido al otoño.
El cartel de este año tiene textura de descubrimiento, de cercanía y de canción bien escrita. Estarán Carlos Ares, nueva joya del pop; Travis Birds, que canta como si tuviera cicatrices de terciopelo; y Hinds, una de las bandas más internacionales de nuestra escena, que llegan en formato acústico para susurrarte cosas al oído. También Santero y Los Muchachos, con su rock fronterizo y hermano. Y junto a ellos, Ona Mafalda, Gara Durán, Dani Leiva, Marcelo Criminal o los locales Morning Drivers, que prometen convertir el escenario en postal ibicenca. La cantera se refuerza con Ángela González, Ani Queen, Billy Flamingos y Denisdenis: juventud, carisma y futuros himnos que todavía no conoces, pero acabarás tarareando.
Como extra, el festival se atreve con una versión en vivo del podcast El Sentido de la Birra, con Ricardo Moya también subido al escenario con guitarra en mano. Sonorama Goes to Ibiza no es solo un festival: es el after perfecto del verano, una escapada emocional, una tregua con el calendario. Un lugar donde la música no termina, solo cambia de estación. Dale al play:



