Después del revuelo provocado por los primeros avances de «No Rain, No Flowers», The Black Keys redoblan la apuesta con «Man On A Mission», un chute de fuzz crudo y determinación melódica que suena a regreso espiritual a los sótanos donde todo empezó. Dan Auerbach y Patrick Carney, tras sobrevivir al colapso de su anterior gira y renovar por completo su equipo de management, parecen haberse reencontrado no solo con su público, sino con su propia esencia: un rock sin pretensiones, directo al estómago, con aroma a válvula quemada y a libertad creativa. Este nuevo single, cuarto en salir antes del álbum completo (8 de agosto), no es solo una canción: es una declaración de intenciones.
«Man On A Mission» mantiene esa mezcla tan suya de groove infeccioso y energía contenida, envuelta esta vez en una producción que huele a garaje pero suena a clásico inmediato. Grabado en Easy Eye Sound, su cuartel general en Nashville, el tema confirma que «No Rain, No Flowers» va camino de convertirse en uno de los trabajos más versátiles de su carrera. Y no están solos: Rick Nowels, Scott Storch o Daniel Tashian firman parte de la composición de un disco que se intuye más coral, más abierto, más ambicioso. Auerbach reconoce que trabajar con Nowels —el mismo que con Lana del Rey en «Ultraviolence»— ha sido un descubrimiento. Y Carney, por su parte, parece rejuvenecido entre riffs que sangran blues y baterías que escupen polvo del delta.
Con parada confirmada en Benicàssim, RockLand y Vigo este julio, The Black Keys regresan a la península con un setlist que promete material nuevo y himnos eternos. Pero lo que de verdad traen en la maleta es eso que no se puede fingir ni maquillar: hambre. «Man On A Mission» no deja duda de que siguen teniendo mucho que decir. Y que lo van a gritar. Dale al play:



