Siguiendo la impronta de sus huellas, Lori Meyers han recogido el trabajo hecho desde sus inicios con «Hostal Pimodan» y «Viaje de estudios», su mayoría de edad en «Cronolánea» y la revolución sonora de «Cuando el destino nos alcance» para llegar a este “Impronta” donde el sonido caracterísitico de la banda permanece rodeado de sintetizadores y guitarras, acústicas y eléctricas.
Comienza este trabajo con el single absoluto del disco, “Planilandia” que fue el primer corte desvelado antes del lanzamiento del disco y resume en cierta manera el espíritu de todo el disco y la trayectoria de la banda. Un tempo rápido de guitarras, batería con recuerdos de rock y sintetizadores, que son los elementos que más definen la música de Lori Meyers en sus últimos discos. Una canción dividida en etapas, las mismas que se resumen en «Impronta» ante cualquier pérdida: incredulidad, asombro, rabia, dolor, melancolía y un halo de esperanza ante la posibilidad de mejorar en el futuro.
El tiempo pasará es una canción de sonidos más funkys, más setenteros. Sonidos que recuerdan a las canciones disco pero que cuenta una historia triste. Una constante en casi todo el disco como iremos viendo, esto de mezclar sonidos alegres, bailables con letras más melancólicas. Sin duda este disco se puede poner en contacto con ese monólogo con el que abre John Cusack la película “Alta Fidelidad” de ¿Escuchaba música pop porque estaba deprimido o estaba deprimido por escuchar música pop?
Rompen la melancolía las guitarras de “Huracán”, el tema donde más claramente se nota la mano de Ricky Falkner, imprimiendo ritmos muy marcados para una canción completamente bailable, como muchas del disco. Una canción pegadiza, muy pop, con guitarras muy frescas que será de obligado repertorio en los directos y en las playlist de las pistas de baile.
“Impronta” es la canción que da título al álbum. Creada casi desde la primera grabación, casi sin ensayos previos, refleja la frescura de la banda en estos temas, medios tiempos que van ganando ritmo conforme avanzan los segundos de la canción. Es la huella que deja un amor que un día se acaba, ese momento de bajón emocional que desemboca inevitablemente en el siguiente corte del disco:
“Emorracharme” es una canción canalla, de ritmo power pop y con una letra menos cargada de imágenes etéreas y metáforas como en otras canciones del disco. Se trata de una historia que le puede ocurrir a cualquier persona, por lo que se hace muy identificable. Es el estado emocional alcohólico y desenfadado, donde los instintos salen a relucir y más cuando se está hablando de un amor que se ha acabado y se echa de menos, justo en ese momento. Es un tema muy parecido, no por letra ni por melodía, evidentemente, con “Un buen día” de los Planetas. En ambos casos se cuenta un día cualquiera con sus idas y venidas que acaba en una premonición de resaca descomunal en la que el protagonista, que no tiene porque ser autobiográfico, se da cuenta de que echa de menos a la otra persona, que no sólo puede ser su amigo…
“Deshielo” es la típica balada de lori Meyers, que podemos encontrar desde “Viaje de estudios”, sin embargo supone una evolución en este tipo de baladas, pues entran sonidos más etéreos que en las anteriores y desde el medio tiempo normal de este tipo de canciones, consiguen un tema mucho más ambiental. Para la banda es la mejor balada que han hecho hasta la época.
Como suele ser habitual, tras un canción de ritmo más bajo, toca escuchar un tema bailable, rápido enérgico. “Una señal” es una canción muy directa, con ritmos fuertes y muy intensa, tanto en las melodías como en la letra. Tiene la estructura clásica de las canciones con estrofas y estribillos que no aparece en todas las canciones y contiene un autoguiño con la frase “siento que el destino me alcanzó”, en evidente referencia a su anterior trabajo y a toda esa gente que apostó por ese cambio que supuso el anterior disco y que ahora a encontrado esta continuidad.
“Tengo un plan” es el tema más electrónico del disco. De hecho la base es puramente electronica, aunque luego se ha fusionado con sonidos más rock. Mantiene esos matices tristes en las letras, pero que el fuerte ritmo rock los ocultan hasta una escucha más profunda del disco. Un ritmo muy fuerte donde se mezcla la electrónica con la instrumentación rock más pura dan lugar a este “Tengo un plan” que suena en el fondo a salida de una crisis emocional, a la rabia contenida después de emborracharse, de tener una señal para arrancar de nuevo…
“Zen” es una canción eminentemente de sonidos sixties. Es quizá la más relacionada con los primeros trabajos de Lori Meyers, con “Viaje de estudios” y “Hotel Pimodán”. Un tema complejo para defender en directo por las voces dulces que se introducen lejos de los sonidos más rock y canallas de los últimos trabajos.
“A sinte-odio“ es una canción donde predominan los sintes, como ya se deja muy claro desde el título de la canción. Un título que está entre la broma por las críticas recibidas en “Cuando el destino nos alcance” por el empleo de esos sintetizadores que tanto predominaban, pero que son una marca clara para la banda, un cambio hecho después de alcanzar la madurez musical de “Cronolánea”. Con todo estamos ante un tema muy funky y bailable. Al tema se le introdujeron las acústicas después.
Las canciones que cierran el disco forman un dúo entre ellas, puesto que hacen las funciones de descarga emocional que ha supuesto el resto del disco. La primera es “De los nervios”, de estructura clásica de pop y rock, con pinceladas de power pop. Se trata de un tema creciente, con mucha energía. No mantiene los elementos comunes del resto del disco a propósito, para descargar un poco esos elementos más de sintes que predominan en el resto.
“Despedirse” cierra el disco con un tema grabado casi en acústico, con golpes emocionales. Se crece en algunas partes donde aparecen los melotrones, pero es una canción para bajar las revoluciones emocionales que se escuchan en el resto del disco, que es muy intenso emocionalmente.
El quinto disco de Lori Meyers está llamado a convertirse en un disco de referencia en el cada vez mayor (afortunadamente) escenario de la música española, y aunque sea el tercer trabajo grabado bajo el sello Universal, no pierden el carácter de independencia creativa que les ha llevado a ser una de las bandas más conocidas de este tipo de música que desde Corrientes Circulares seguimos, escuchamos, recomendamos y promovemos. Muchos los acusarán de acercarse más a lo mainstream con estos trabajos o de haber perdido la frescura de los primeros discos, pero Lori Meyers se han consagrado como una de las principales bandas españolas, cabezas de cartel indiscutible en los festivales en los que están presente y eso es un hecho que sólo puede ser entendido por la elaboración de un muy buen trabajo como músicos, tanto en el estudio ,como en el local y sobretodo, en los escenarios.






