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Canciones Que Dan Cosica: «Al Amanecer» de Los Fresones Rebeldes

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Los Fresones Rebeldes
Los Fresones Rebeldes
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No es que me emocione otro amanecer, es que es el primero en que me vienes a ver. Una frase escrita, probablemente, en una servilleta arrugada a las 4:43 AM, entre dos chupitos de tequila y una confesión de amor no pactada. Así nació una revolución. O una tontería monumental. O las dos cosas. Porque si algo define “Al amanecer” de Los Fresones Rebeldes, es su capacidad para convertir lo intrascendente en dogma generacional.

Lo que para algunos fue tontipop, para otros fue el Padrenuestro de una generación que no creía en nada salvo en los besos con lengua y las promesas que duraban menos que el efecto del alcohol. A los puretas les parecía una ñoñería con pandereta, pero nosotros sabíamos que el pop, cuando se pone tonto, te atraviesa el pecho como un WhatsApp leído y no contestado.

El milagro one hit wonder de Los Fresones Rebeldes explotó en el 97, cuando España decidió que bailar como idiotas mientras gritábamos “yo tengo derecho a ser feliz” era casi un acto político. Con su voz adolescente, su “uno, dos, tres y” y esa estructura perfecta de dos minutos y pico que haría llorar al mismísimo Phil Spector (si no fuera porque el hombre también era un psicópata armado), «Al amanecer» se convirtió en religión de barra.

Los Fresones no querían conquistar el mundo. Querían sonar en el programa de Juan de Pablos (totalmente cierta esta obsesión). Y acabaron cerrando todos los bares del país. Entraban igual en casas okupas, guateques pijos o festivales de postureo. Fue transversal. Como el desamor o el garrafón.

El éxito no estaba en la complejidad. Estaba en que te hacía sentir protagonista de una peli francesa barata con banda sonora jangle pop y gafas de pasta. Era la canción de los que querían comerse el mundo, pero se conformaban con una tostada compartida al amanecer.

Y no ha envejecido un día. “Al amanecer” sigue funcionando como Tinder en agosto. Si alguien sonríe al oírla, match. Si la canta a grito pelado y salta en el subidón, cásate.

Grabada con cinta aislante, un perchero y más ilusión que presupuesto, fue primer beso, última promesa y reconciliación para miles. Hoy sigue sonando en bodas, bares y sesiones de Corrientes Circulares Dls justo después de Rage Against The Machine y su «Killing in the name» (spoiler: sí, y funciona).

Porque “Al amanecer”, para sorpresa de nadie, no va del amanecer. Va del amor que llega sin avisar, que no te ves venir como el «¿como están los makinas?» de Bisbal, pero que bonito y cuantas risas…

Y quizá por eso seguimos poniéndola cada vez que creemos que esta vez sí: que esta vez, al a(m)anecer, alguien vendrá. Y se quedará… Dale al play: