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Canciones Que Dan Cosica: «Thriller» de Michael Jackson

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Michael Jackson
Michael Jackson
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Algunas canciones no se presentan: irrumpen. Te agarran por la pechera emocional, se te plantan delante como Freddy Krueger con sus cuchillas y te dicen: baila o muere. Y “Thriller” de Michael Jackson es eso: la noche en la que el pop se vistió de miedo y se convirtió en la canción (y el videoclip) más aterrador de todos los tiempos.

Porque esto no es solo una canción: es una película de John Landis disfrazada de single. Una experiencia extracorpórea con beat funky, sintetizadores amenazantes y la certeza de que el mundo ya no sería igual después de escuchar esa risa final. En plena era Reagan, mientras medio planeta soñaba con vaqueros, libertad y discotecas con luces de neón, Michael Jackson cogió todos los miedos de una generación, los metió en un videoclip y los hizo bailar como si se fuera a acabar el mundo. Y de hecho, un poco se acabó.

“Thriller” suena a cinta VHS rebobinada con boli Bic. A pósters de “Gremlins” mal pegados con celo en la pared. A sábados por la mañana viendo “La Bola de Cristal” y sábados por la noche durmiendo con la luz encendida. Suena a una infancia entera con el volumen al 11 y la adrenalina disparada. A no saber si tenías más miedo del videoclip… o de no saber imitarlo bien en el patio del colegio.

Cada sonido es un susto elegante. Cada arreglo, una trampa mortal. El bajo camina como si llevara gabardina, la batería entra como un latido acelerado, y la voz de Vincent Price recita un hechizo que te deja helado como un adolescente al que han pillado viendo “El Exorcista” a escondidas. Y lo más brillante de todo es que el miedo aquí no espanta, seduce. No te echa: te invita. “Thriller” no da miedo. Te lo pone.

Y sin embargo, bajo esa coreografía de ultratumba, hay una historia aún más perturbadora: la de un tipo que bailaba como si le fuera la vida en ello. Que convertía sus demonios en discos. Que puso el listón tan alto que nadie se ha atrevido a tocarlo sin guantes blancos.

Por eso, cuando en mitad de una fiesta alguien pone “Thriller”, no estás bailando con zombis: estás bailando con tus propios fantasmas. Los tuyos. Los de cuando aún creías en monstruos, en ídolos, en finales felices.  Y es que “Thriller” no fue solo el videoclip más visto, ni el disco más vendido, ni el disfraz más imitado. Fue la coreografía exacta de una generación que prefería bailar a sentir.

Porque no se trata de zombis, ni de chaquetas rojas, ni de pasos imposibles. Se trata de recordar que un día bailaste sin miedo. Y eso, queridos, da mucho más vértigo que verte en la pantalla del cine… mientras Michael Jackson, desde su butaca, se come unas palomitas viendo tu vida pasar. Dale al play: