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Canciones Que Dan Cosica: “Un buen día” de Los Planetas

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Los Planetas
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Spoiler: nadie tiene un buen día en estas circunstancias. No de verdad. Salvo que te llames Jota, vivas en Granada y decidas convertir la resaca emocional de una ruptura en uno de los himnos más indecentes, brillantes y costumbristas del indie español. Porque “Un buen día” de Los Planetas no es una canción: es la prueba documental de que sobrevivir a alguien es, con diferencia, la tarea más artística que existe. Y si no te lo crees, atiende: “me he despertado casi a las diez”, “ha entrado el sol por la ventana”, “y no me he acordado de ti… hasta pasado un buen rato”. La épica del desastre empezando por la mañana.

La historia está en el disco «Unidad de Desplazamiento», cuando Los Planetas decidieron que quizá suavizar un poco la distorsión era buena idea… para que pudiéramos escuchar mejor todo lo que decían. Lo que podría ser una letra vulgar (desayuno en el bar, cañas, siesta, tebeos) se convirtió en arqueología emocional: el mapa exacto de una jornada cualquiera en la que, por accidente, se cuela la posibilidad de estar bien. Muy bien no, no exageremos: bien estilo «los planetas».

Lo fascinante es cómo la canción te engaña. Empieza limpia, soleada, con esas “motas de polvo” flotando en el aire como si el universo se hubiera vestido de domingo para ti. Luego llega el Marca, y ahí arranca la poesía culé de Jota: “que se ha lesionado el niñato”. No es Shakespeare, pero casi. Siguen los amigos, las cañas, la risa fácil, los tebeos de Spiderman que “casi no recordaba”, y de repente aparece Mendieta marcando “un gol realmente increíble”, como si el fútbol fuese el sustituto oficial del amor. Y quizá lo era.

Spoiler dentro del spoiler: Jota nunca dijo de qué gol hablaba. Y gracias a Dios (aunque lo sospechamos). El misterio le añadió mito, morbo y un par de tertulias de más en los bares. Hasta que Mendieta —el propio Mendieta— apareció un día en el FIB de 2015 para tocar la canción con ellos. Un exfutbolista acompañando a Los Planetas en su mayor retrato sentimental. Superad eso.

Y luego está la versión de las rayas. La original: “he estado con Erik hasta las seis y nos hemos metido cuatro millones de rayas”. La versión censurada para que pudiera sonar en Los 40 era esta: “he estado con Erik hasta las seis y he leído en el Marca que se ha lesionado el de rayas”. A las seis de la mañana. En un garito. Leyendo el Marca. Claro que si, guapi. La gran mentira colectiva del pop español para poder sonar en la radio sin escandalizar a nadie. Hipocresía 1 – Realidad 0.

Pero lo mejor está en el último giro, esa madrugá granadina en la que Jota, después de bares, motos, partidos y amistades, reconoce que no ha vuelto a pensar en ella “hasta que he llegado a casa… y ya no he podido dormir, como siempre me pasa”. Ese como siempre me pasa es el verdadero himno: la frase que convierte la rutina en tragedia y la tragedia en arte.

Y aquí cerramos el círculo: porque “Un buen día” no va de tenerlo. Va de contarlo. Va de sobrevivirlo con una ironía tan fina que, sin darte cuenta, llevas veinticinco años cantando una ruptura que no es la tuya… o sí. Porque todos —absolutamente todos— hemos tenido un día así. Dale al play: