Supersubmarina tuvo miedo de grabar “De las dudas infinitas”. Juanca lo contó después. No estaban seguros de que aquel baladón encajara en Santacruz. Lo metieron. Y menos mal. Terminó siendo una de las canciones más emocionantes de sus directos. Cuatro amigos de Baeza que empezaron tocando por diversión habían hecho una canción para todos los que alguna vez han querido a alguien sin saber qué hacer con tanto amor.
Santacruz venía de una ruptura. Solo que esta vez alguien vuelve para decir lo mismo que tantas veces ha dicho y la otra persona nunca ha oído. Pequeña de las dudas infinitas, aquí estaré esperando mientras viva. El tiempo perdido es un punto pequeño en el cielo del olvido. Y todo el daño que tengo y lo que ya hemos sufrido tiene que servir de algo para que hayas aprendido. En “Olvídate de mí”, Kate Winslet y Jim Carrey necesitaron una empresa entera para borrar a alguien de su cabeza. Supersubmarina eligió lo contrario. Quedarse.
La grabaron en Baeza con Tony Doogan, productor de Belle & Sebastian. Era 2012. Un año después Jota Aronak convirtió la canción en un cortometraje con Ana Rujas y Juan Blanco. Dos historias que eran una, una avanzando y otra marcha atrás. “Suicidio sentimental”, lo llamó el director. Mientras, la canción venía a decir que lo siento aunque no tenga un motivo, para que cuando estés sola sientas que a tu lado sigo. Puro Supersubmarina.
Ellos siguieron creciendo hasta aquel terrible día. Y hoy cuesta escuchar el final sin quererlos un poco más. Chino, Juanca, Pope y Jaime nos enseñaron también lo importante que es el momento. Cuando piensas en esa persona. En lo que no dijiste. En las veces que esperaste. En el miedo a que algo precioso termine porque uno de los dos está asustado. Y en 2026 aquí seguimos, al otro lado de sus canciones, cantando ese porque no quiero perderte. Que como yo a veces sueño nadie ha soñado contigo. Que como te echo de menos no hay en el mundo un castigo. Y, sí, los echamos de menos. Dale al play:






