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Canciones Que Dan Cosica: «Echo de Menos» de Kiko Veneno

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Portada de Échate un cantecito de Kiko Veneno
«Echo de menos» forma parte de Échate un cantecito, el disco que cambió la trayectoria de Kiko Veneno en 1992.
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Kiko Veneno había hecho maravillas cuando todavía no conseguía vivir de la música. Había formado Veneno con Raimundo y Rafael Amador, escrito “Volando voy” para Camarón y participado en La leyenda del tiempo. También había trabajado con Martirio. Flamenco, Dylan, Zappa, contracultura y Sevilla pasados por una cabeza, la del Frankenstein de La Bola de Cristal, que parecía empeñada en hacer las cosas a su manera. El problema era llegar a final de mes. Encontraba telarañas por las costuras.

A principios de los noventa llegó a pensar en dejarlo. Pero entonces Santiago Auserón le empujó a no echarlo de menos. Joe Dworniak terminó produciendo en Londres Échate un cantecito. Era 1992 y aquello tenía bastante de última oportunidad. Salió bien. Muy bien. “Lobo López”, “Joselito”, “En un Mercedes blanco”… De pronto el tipo que llevaba años haciendo historia en los márgenes podía vivir de hacer canciones. Canciones míticas. Como “Echo de menos”…

“Echo de menos” venía de antes. Kiko y Juan Ocaña la habían compuesto pensando en Martirio. Como un cuplé lento. Años después volvería a su cabeza convertida en rumba. Para explicar una ruptura. Le bastaron una cama revuelta, un zumo de naranja y unas revistas abiertas. Y sentir por el pasillo tu gato que araña. Querer espacio y sobrar cama. Querer estar solo, o sola, y que por las noches todo sea cambio de postura. Lo mismo echas de menos a alguien que antes echabas de más.

Porque así es la vida. Un día en el espejo ya no encuentras su mirada. Y entre vosotros, un muro de metacrilato no os deja oleros. Ni manosearos. Y entonces echas de menos hasta el crujir de sus tostadas. Y el rojo de tus labios por el cuello. Y entiendes que si vas dejando escapar lo que más querías, el mundo puede convertirse en una tontería.

Años después “Echo de menos” acabó hasta en la banda sonora de la película El otro lado de la cama. Normal. Y en el musical de tu vida cantas que quieres espacio y después no sabes qué hacer con tanto. Y por eso lo mismo te echo de menos, lo mismo, que antes te echaba de más. Y lo mismo me echas de menos, lo mismo, que antes me echabas de más. Dale al play: