Camaleón, icono, héroe, Duque, Rey de los Goblins… y sobre todo artista, inspiración, sueño, maestro y ejemplo. Hoy se ha ido David Robert Jones, David Bowie para todos, y esta mañana se confirmaban todas nuestras pesadillas cuando, sobre las 7.30, los perfiles oficiales del artista lanzaban el mensaje más triste que pudiéramos imaginar: “David Bowie ha muerto en paz hoy rodeado de su familia, después de una valiente lucha de 18 meses contra el cáncer. Mientras muchos de vosotros compartiréis la pérdida, pedimos respeto a la privacidad de la familia durante su tiempo de dolor”.
Es difícil escribir sobre alguien a quien se admira y que ha hecho sentir tanto, es difícil porque hay tanto que decir que las palabras se agrandan y no salen por una garganta que se ha hecho muy pequeña para intentar ahogar la lágrima que inevitablemente surgía al sentir el golpe de no volver a disfrutar de un nuevo disco de David Bowie, de un nuevo 8 de enero. David Bowie no va a ser leyenda desde hoy. No. David Bowie consiguió ser leyenda en vida, ser hombre, artista y personaje ( personajes), llevarnos literalmente a Marte con su música, hacernos girar por el espacio, llevar de compras por Rodeo Drive, hacernos temer a los Goblins, querer ser él. Ser Héroes, aunque solo fuera por un día, ese momento épico entre Ewan McGregor y Nicole Kidman en ‘Moulin Rouge’. En realidad todo a nuestro alrededor es Bowie, Bowie ha sido el aire y el agua. Bowie es ese pensamiento que te lleva a volar. Bowie es cuando besas a tu chica o tu chico. Bowie es ese momento entre sueño y realidad, la duermevela. Bowie es las olas del mar en verano. Y en invierno. Bowie es un paseo por el campo y montar en un tiovivo. Bowie es cuando mete gol tu equipo favorito y también cuando ves tu serie del momento en tu sofá. Y Bowie es, por supuesto, el tesoro que hay al final del arco iris. Por eso sabemos que Bowie no se ha ido, vivía entre varios mundos y ahora lo necesitaban en otro de ellos, pero siempre va a volver cuando lo necesites, tan solo ponte cualquiera de sus 25 discos, a gusto del consumidor. Y déjate llevar. Bowie te adormecerá, te cantará una nana, será pacífico o diabólico, será justo lo que necesites porque entrará en tu piel, quedará adherido y siempre serás él. Gracias querido Bowie, has sabido irte hasta con estilo (ay, ‘Blackstar’…), como se van los que nunca se habrán ido.






