“Immortal Love” de Mika abre la puerta a la era «Hyperlove» con un brillo extraño y cálido, una mezcla de pop elegante y confesión luminosa que recupera al MIKA más emocional, el que convertía lo cotidiano en algo casi mágico (¿quién ha olvidado la época ‘Relax, take it easy’ o ‘Grace Kelly’?). La canción funciona como una reflexión sobre las presencias que nos sostienen —humanas o no—, un guiño explícito a su golden retriever de 15 años, pero también al tipo de compañía silenciosa que marca una vida sin pedir crédito.
El single expande el universo que ya había insinuado “Modern Times”, aquel grito catedralicio que inauguró esta etapa, pero aquí, en cambio, MIKA vuelve al piano, como si la brújula creativa recordara el camino andado. “Immortal Love” reposa sobre producción analógica, teclados vintage y un estribillo que podría haber sonado igual de bien en 1978, en 2009 o en 2036. “Es solo amor inmortal… somos amor inmortal”. Entre la nostalgia y el desparpajo, entre la vulnerabilidad y la euforia, MIKA construye una canción que parece una fotografía emocional: imperfecta, cálida, honesta. Un recordatorio de que el pop puede ser tan sofisticado como humano.
Y mientras «Hyperlove» se prepara para ver la luz el 23 de enero, la rueda ya está en marcha. En primavera llega la Spinning Out Tour North America, un espectáculo caleidoscópico que recorrerá ciudades como Boston, Nueva York, Chicago, Dallas o Los Ángeles. El punto de partida es ese territorio donde MIKA siempre ha brillado, mezclando emoción, humor, artesanía pop y una mirada que convierte cualquier escenario en casa. Pero lo esencial vuelve con “Immortal Love” como declaración íntima disfrazada de himno y recordatorio de que, entre tanto vértigo digital, tanto bloqueo emocional, tanto querer controlar emociones para evitar sentir y tanto mirar stories, lo único que permanece es aquello que se ofreció sin condiciones. La vida real. Dale al play:






