Juan Atkins, uno de los grandes arquitectos de la música electrónica moderna, ha fallecido a los 64 años en Ciudad de México, donde tenía previsto actuar el pasado 31 de octubre en el YuYu Club. Su muerte, confirmada por su agencia de representación, pone fin a más de cuatro décadas de una carrera fundamental para entender el nacimiento y la evolución del techno. Según la información publicada, el músico sufrió un infarto en la habitación de su hotel y falleció durante el traslado al hospital, aunque este extremo no aparece confirmado en el comunicado de su representante. Nacido en Detroit en 1962, Atkins fue uno de los integrantes de los Belleville Three junto a Derrick May y Kevin Saunderson, tres amigos que comenzaron experimentando con sintetizadores y cajas de ritmos sin imaginar que estaban construyendo los cimientos de un género que acabaría conquistando las pistas de baile de todo el mundo.
Su historia comenzó mucho antes de que el techno tuviera nombre propio. Fascinado por Kraftwerk, el funk, la electrónica europea y los programas de radio de The Electrifying Mojo, Atkins empezó a experimentar con sintetizadores siendo adolescente. A comienzos de los ochenta formó Cybotron junto a Richard Davis, un proyecto que mezclaba ritmos mecánicos, melodías futuristas y la herencia musical de Detroit. En 1983 publicaron «Clear», una composición decisiva para el desarrollo del electro que años después sería recuperada por artistas como Missy Elliott en «Lose Control». En 1985 fundó el sello Metroplex y comenzó a publicar música bajo el nombre de Model 500, con el que firmó trabajos como Deep Space, Mind and Body y Digital Solutions. También desarrolló proyectos como Infiniti, 3MB y Borderland, este último junto al productor alemán Moritz von Oswald. Su influencia fue mucho más allá de las grabaciones. Atkins ayudó a definir una manera de entender la música electrónica como un territorio de experimentación, tecnología y libertad creativa.
La noticia ha provocado numerosas muestras de reconocimiento en la comunidad electrónica internacional. Kevin Saunderson lo ha recordado como el creador del techno y un visionario que abrió el camino a quienes llegaron después. Atkins continuó actuando hasta sus últimos días, con presencia en clubes y festivales de ciudades como Berlín, Ámsterdam y Detroit. Nunca entendió la música únicamente como una sucesión de ritmos para bailar. Defendía que las canciones también debían transmitir ideas y provocar preguntas. Quizá por eso su legado resulta tan difícil de medir. Sin Juan Atkins no se entenderían de la misma manera el techno de Detroit, buena parte de la electrónica europea ni las incontables generaciones de productores que aprendieron a imaginar el futuro escuchando sus discos. Cuatro décadas después de «Clear», aquellas máquinas siguen sonando. Y buena parte de lo que escuchamos todavía lleva su firma. Dale al play:






