Hay regresos que no se explican con palabras, sino con latidos. Trece años después de su despedida en el Teatro Lara y quince desde la publicación de “Luz, Oscuridad, Luz”, Nadadora rompe el silencio con un anuncio que emociona por lo que trae y por lo que representa: nuevo disco en otoño de 2025, de la mano de Ernie Records, con producción de Martí Perarnau y mezcla de Pablo Pulido. Una vuelta que no nace de la nostalgia, sino de la necesidad de seguir contando. Porque hay bandas que no se apagan: solo esperan el momento justo para volver a brillar.
Sara Atán, Gonzalo Abalo, Edu Romero, Daniel Abalo y Montxo Couselo están de vuelta, y no necesitan presentación. Las nuevas canciones —aún en proceso de grabación— hablan de lo que se pierde y de lo que permanece. De lo que duele y de lo que aún late. De esas cosas que, aunque no duren, alguna vez lo fueron todo. El sonido de Nadadora sigue siendo reconocible: esa mezcla sutil de fragilidad pop, ecos shoegaze y atmósfera dreampop que nunca cedió al artificio. Pero ahora hay madurez, profundidad, una delicadeza distinta que no renuncia a la intensidad emocional que siempre les definió.
Ernie Records vuelve a acompañarlos como en los viejos tiempos, y eso también importa. Porque este regreso no es un revival, es una reafirmación. En un panorama donde sobran algoritmos y faltan pulsiones honestas, Nadadora aparece de nuevo como faro para quienes aún creen en las canciones que susurran más de lo que gritan. La espera ha terminado. Vuelve Nadadora. Y con ellos, una parte de todos nosotros. Dale al play:






