El SanSan Festival 2025 no solo inauguró el calendario festivalero en España, sino que volvió a consagrarse como uno de los eventos musicales más queridos y mejor organizados del panorama nacional. Durante tres días, más de 45.000 personas bailaron, cantaron y lloraron en el recinto de conciertos de Benicàssim, donde el viento no consiguió aguar la fiesta y donde, una vez más, la música se convirtió en religión. De jueves a sábado, artistas de la talla de Los Planetas, Zahara, Amaia, Franz Ferdinand, Lori Meyers o Carolina Durante compartieron cartel con nuevos talentos como TRISTÁN! o Carlos Ares en una edición en la que la diversidad sonora, la nostalgia bien entendida y el descubrimiento convivieron como viejos amigos.

El jueves arrancó con el joven ganador del Groc Talent, La Pelona, seguido de TRISTÁN!, miembro del colectivo rusiaidk, que convirtió el escenario en un club de jazz improvisado junto a The Jazz Band Air. Pipiolas, con su coreografía desvergonzada y su pop teatral, levantaron al público desde el primer beat con himnos como “Narciso” o “Semana del mono”. Sen Senra volvió con su set minimalista y hechizante, mientras que Cala Vento y Depresión Sonora ofrecieron dos de los directos más intensos de la jornada. Los Planetas, por fin en el cartel tras diez ediciones, se llevaron la ovación de la noche, compartiendo escenario con Markusiano en un emotivo viaje por su legado. Carolina Durante, a pesar de la lesión de Diego Ibáñez, ofreció un concierto vibrante y catártico. Ralphie Choo, Cora Yako y Alizzz llevaron el eclecticismo al límite, mientras la madrugada se cerraba entre la energía de INNMIR y el hedonismo electrónico de Eme DJ, Svetlana o Mondo Insonoro.

El viernes volvió a recibir a más de 15.000 personas. Alba Morena abrió con su halo hipnótico, seguida de Nudozurdo y su indie oscuro. Siloé desató su “religión” festivalera con movimientos pélvicos incluidos, mientras que Zahara ofreció la mejor puesta en escena del festival: un show teatral, íntimo y reivindicativo con escenografía de feria, cabina portátil y un repertorio que combinó “Caída libre” con la dulce cover de “Zahara” de Judeline. Hombres G fueron una apoteosis pop-rock, con miles de gargantas coreando “Devuélveme a mi chica” como si el tiempo no hubiera pasado. Dani Fernández entregó uno de los sets más emocionantes del día, logrando conectar a niveles profundos con un público entregado desde el primer verso. El cierre del viernes lo pusieron Maestro Espada, Dorian con su “Tormenta de arena” entre confetis, y Niña Polaca, que volvió a conquistar Benicàssim tras un inicio accidentado y mucho pogo.


El sábado fue una montaña rusa emocional que comenzó con Carlos Ares y su puesta en escena preciosista y perfeccionista. Alcalá Norte repartió vino y actitud punk con corona de laurel incluida, mientras GRISO presentó su nueva etapa rockera. Amaia se coronó como la gran reina del festival con un show íntimo, divertido y profundamente emocional donde el nuevo repertorio de “Si Abro Los Ojos No Es Real” brilló con luz propia. Su cover de “Santos que yo te pinte” de Los Planetas y su homenaje a su abuela pusieron la piel de gallina. Franz Ferdinand prendió fuego al recinto con “Take Me Out” y “Do You Want To”, y aunque faltaban algunos miembros clásicos, Audrey Tait a la batería renovó la energía con solvencia. Sidonie y Lori Meyers ofrecieron dos shows eléctricos y generacionales, con momentos coreografiados, equilibrio sobre vallas, stripteases y sitares, culminando en una fiesta colectiva con “Mi realidad” como guinda. Delaporte cerró el festival con techno sanador y un show audiovisual apabullante que incluyó la reaparición sorpresa de Rayden para interpretar “Rendición”.


Más allá de los conciertos, el SanSan 2025 dejó claro por qué es el favorito de tantos. La segunda edición de la SanSan Chapel, con Rayden y Pink Chadora como maestros de ceremonias, ofició bodas reales y simbólicas, demostrando que este festival es tanto un lugar para bailar como para amar. La organización volvió a brillar: sin colas, lanzaderas puntuales y una experiencia amable para todas las edades. Pero aún hay deberes pendientes: la paridad sigue siendo una asignatura suspensa, con solo seis mujeres actuando en escenarios principales frente a dieciocho hombres. Un reto que deberá afrontarse en la edición de 2026, que ya se anuncia con entusiasmo. Hasta entonces, el recuerdo de tres días de música, entrega y comunión colectiva seguirá resonando en cada uno de los que lo vivieron. Porque el SanSan Festival, más que un festival, es un hogar temporal para quienes saben que hay canciones que curan más que el tiempo.






