El regreso de Transvision Vamp es un disparo directo a la memoria colectiva. Wendy James y su banda, protagonistas de algunos de los hits más explosivos del pop-punk británico de finales de los 80, vuelven a los escenarios con una gira que cruzará Reino Unido, Australia y, finalmente, España, ese país donde “I Want Your Love” y “Baby I Don’t Care” sonaron durante décadas como si fuesen himnos intergeneracionales. Su vuelta no funciona como una nostalgia impostada, sino como un recordatorio de que hubo una época en la que las canciones tenían la forma de un puñetazo, un pintalabios rojo y un estribillo imposible de olvidar.
La gira española —Barcelona, Madrid, Bilbao y Valencia entre el 25 de septiembre y el 3 de octubre de 2026— parece elegida para recuperar algo más que un repertorio: una estética. Aquella mezcla de pop acelerado, punk domesticado y attitude total que convirtió a Wendy James en un icono global, portada de revistas, fantasía televisiva y estrella fotografiada por los más grandes. Pero lo más interesante de su regreso no es lo que recuperan, sino cómo lo hacen. La banda no vuelve como un número de museo: vuelve como quien se sabe dueño de un catálogo atemporal. Los años no le han quitado filo a canciones que nacieron para sobrevivir al exceso, al ruido emocional y al brillo descontrolado de la época.
Y aquí aparece lo circular: Transvision Vamp regresan justo cuando más falta hacía un gesto así. En un panorama musical donde todo se analiza, se mide y se empaqueta, Wendy James vuelve a escena para recordarnos que el pop también fue peligro, descaro y sudor. Que hubo canciones que no buscaban likes, sino incendios. Verlos en Razzmatazz 2, Sala Wagon, Santana 27 o Sala Moon no será un ejercicio de nostalgia: será asistir a la reactivación de una energía que llevaba demasiado tiempo en silencio. Y es que hay bandas que vuelven porque pueden. Transvision Vamp vuelven porque siempre fueron imparables. Dale al play:






