
David Summers quería escribir una canción del verano. Era 1983 y desde Italia llegaban canciones de Umberto Tozzi y Ricchi e Poveri de las que hoy cantarías en un karaoke después de una de La Oreja de Van Gogh. Hombres G empezaban y David decidió que ellos también podían hacerlo. Solo había un pequeño problema. No sabían italiano. Tampoco pasa nada. Una amiga le ayudó con el idioma y dos días después ya era el capo de la mafia y el figlio della sua mamma. En “Venezia”. Fellini probablemente habría pedido otra toma.
La grabaron con Lollipop y acabó en la cara B de “Milagro en el Congo”. No tenía ópera. Ni aquella voz imposible. Era una canción sencilla sobre preparar las maletas, marcharse juntos hasta Italia, comprarse un jersey a rayas y bañarse en la playa. Pasaremos de la mafia. Pero ocurrió algo. La cara B empezó a gustar más que la A. No sabían hasta dónde iba a llevarlos…
Dos años después la recuperaron para su primer disco. Antes, en un coche, sonó ópera en la radio. Javi Molina empezó a cantar con aquella voz de tenor y los demás rieron. Podía haberse quedado allí. Una tontería entre amigos. Pero decidieron que había que grabarla. Así que el disco que iba a cambiar sus vidas empezó con minuto y medio de falsa ópera italiana. Pavarotti habría llamado a su abogado. Después entraban las guitarras y ya estaba todo preparado. Las maletas, el jersey a rayas y lo de stavamo per farci la numero mile cuando arrivó la guardia civile.
Hombres G salió en 1985 y el 14 de septiembre “Venezia” alcanzó el Nº1 de LOS40. Después vendrían los estadios, las películas, Latinoamérica y millones de discos. Se acabaron convirtiendo en uno de los mayores fenómenos del pop español.
Quizá tenía que ser así. Una canción para reírse de los éxitos del verano que terminó convirtiéndose en uno. Una cara B que ganó a la cara A. Una broma en un coche que acabó siendo una de las introducciones más reconocibles del pop español. Cuarenta años después suena y todos tenemos las maletas preparadas. Y nos vamos juntos hasta Italia, con los spaghetti, la mozzarella y Donatella. Cha, cha, cha. Y pasaremos de la mafia. Nos bañaremos en la playa. Dale al play:





