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Bad Bunny convierte la Super Bowl en un manifiesto latino

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Bad Bunny
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Durante unos minutos el mundo se paró y la Super Bowl dejó de ser fútbol americano para convertirse en un escenario donde el idioma español sonaba como un acto político y bailar era una forma de protesta. Bad Bunny aparecía para contar de dónde viene. Y para hacer historia. El show empezó en Puerto Rico y terminó en América entera. Plantaciones de caña de azúcar, partidas de dominó, barberías de barrio, la “Casita”, un mercado nuyorican, una boda con un niño dormido sobre varias sillas… imágenes de la memoria colectiva latina mientras sonaban “Tití me preguntó”, “Yo perreo sola”, “NUEVAYoL”, “El apagón” o “DTMF”. Bad Bunny colocaba a PR en el centro del mayor escaparate del planeta. Más de 135 millones de personas viendo por primera vez un halftime en español. Identidad en prime time.

Hubo invitados funcionando como capítulos de la historia latina en Estados Unidos. Lady Gaga bailando salsa en “Die With a Smile”, enamorando. Ricky Martin, cantando “Lo que le pasó a Hawaii”, recordando que antes de BB hubo otros que abrieron puertas a golpe de canción. Y cuando sonaron fragmentos de “Gasolina” o “Dale Don Dale”, el reguetón dejó de ser un género discutido para convertirse en patrimonio cultural.

El momento más potente fue simbólico. Un niño recibiendo un Grammy en mitad del espectáculo, como si el propio Benito se entregara el futuro a sí mismo. O ese balón convertido en metáfora cuando empezó a nombrar países americanos. Banderas de todo el continente. “Seguimos aquí”. Mientras, Trump escribía en redes sociales que el espectáculo había sido “terrible”. Lo cual, en términos culturales, sonó más a medalla que a crítica.

Bad Bunny nos ganó para siempre convirtiendo la nostalgia en celebración y la política en fiesta. Reivindicó Puerto Rico, la diáspora latina, el español como lengua y la alegría como resistencia. No fue un halftime perfecto —ninguno lo es—, pero sí uno de los más sinceros. Porque, durante 13 minutos, la Super Bowl dejó de ser un partido para convertirse en un manifiesto. Lo único más poderoso que el odio es el amor y sí, debí tirar más fotos de cuando te tuve…

Por si te lo preguntas, ganaron los Seahawks. Pero en realidad ganamos todos… Dale al play: