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Canciones Que Dan Cosica: «En Un Mundo Tan Pequeño» de Mercromina

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Mercromina
Mercromina
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Una de las canciones del indie noventero más emocionantes lleva la firma de Mercromina, que en “En un mundo tan pequeño” encogieron el universo en un concepto bonito para poner en una bio, entre un emoji de luna y otro de croissant. La banda nació de las cenizas de Surfin’ Bichos, cuando Joaquín Pascual decidió que lo de sobrevivir también se podía hacer susurrando. En 1997, dentro de Hulahop y bajo el paraguas de Subterfuge, firmaron esta pieza que parece ligera, casi naíf, hasta que entiendes que no es una canción de amor, sino sobre alguien que no sabe sostener lo que ha creado.

El arranque es una trampa preciosa. “Una burbuja interior / de millones de colores / un jardín de mantequilla”. No habla del mundo, habla de su mundo, íntimo, mínimo, donde caben los dos. “Con eso que te daba / no estaría mal / con eso crecería”. Ella (parece que) no pide, ofrece (spoiler: generosidad emocional de la que luego tocará hacer terapia). Construye un mundo perfecto, y ahí está el pacto escrito con letra bonita diciendo “En un mundo tan pequeño / sólo cabemos tú y yo”. Suena romántico. También es un encierro dulce. Y claro, caes, porque Mercromina vendían el amor como medicamento fuerte.

Duele admitirlo pero Mercromina lo sabían. Por eso la canción cambia. Se acelera, se abre la guitarra, se rompe la delicadeza y llega la frase que te deja tieso: “Ha explotado la burbuja / ahora está dentro de mí / cementerio de animales”. La burbuja explotó hacia dentro. Nadie la pinchó, ella no puede sostener lo que ha creado. El refugio ahora es ruina y cuando reaparece la línea que antes sonaba dulce, “qué anestesia tan profunda / qué sobredosis de amor”, ya no es éxtasis, es final. Y la otra persona, tan anestesiada, ni siquiera lo vio venir.

Parte de la magia está en cómo suena. La producción de Fino Oyonarte da ese tacto de algodón de azúcar, y la voz de Mª Ángeles Martínez, ajena al circuito indie, aporta una pureza que hace que el golpe final sea más cruel. Mercromina hacían pop desde todos los ángulos, pero aquí hicieron algo peor: convertir el amor más puro en una implosión destructiva. En un mundo tan pequeño, sí, sólo cabemos tú y yo. Hasta que ya no. Dale al play: