La Plazuela publican “Tiempos Raros” y lo primero que uno siente es que esta canción llevaba demasiado tiempo queriendo existir. No es un single más, es una pieza que llega con la carga emocional de algo que ha crecido despacio, entre recuerdos, referencias y una banda sonora que forma parte de la educación sentimental de toda una generación. El dúo granadino mira a esos momentos en los que uno no encaja ni en sí mismo, a ese extraño vaivén entre la incertidumbre y la claridad, pero lo hace con el pulso creativo de quien sabe que los tiempos raros también pueden ser fértiles. Y ahí aparece el gesto decisivo, recuperar una melodía del estribillo de “Oh mon amour” (“Hola mi amor”) de José el Francés, una de esas canciones que no se escuchan, se heredan. Una melodía que vuelve a respirar treinta años después, con el eco del coro de Chonchi Heredia brillando como entonces.
La canción se levanta sobre un territorio donde La Plazuela se mueven con una naturalidad que ya da vértigo: armonías de jazz que se deslizan hacia ritmos jungle, guiños al city pop japonés, electrónica suave y una raíz andaluza que no pide permiso, porque nunca lo necesitó. En esta mezcla imposible aparece un homenaje sincero a un tiempo que fue decisivo para entender la música tal y como hoy la conocemos. 1993, “Las Calles de San Blas”, Mario Pacheco confiando desde Nuevos Medios en discos que hoy son piedra angular: Ketama, Ray Heredia, Enrique Morente, Pepe Habichuela… un mapa entero de tradición y riesgo que moldeó a muchos, incluida La Plazuela. “Tiempos Raros” bebe de ese legado sin replicarlo: lo transforma, lo honra y lo lleva hacia un lugar completamente nuevo.
Y por eso, al terminar la canción, uno vuelve inevitablemente al punto de partida: esos tiempos raros que todos atravesamos y que, de alguna manera, abren la puerta a lo que vendrá. La Plazuela no solo lanzan un single, firman una pieza que une generaciones, que trae de vuelta un clásico sin convertirlo en reliquia y que demuestra por qué siguen siendo una de las propuestas más innovadoras del país. Era (casi) cuestión de tiempo que esta canción llegara. Dale al play:






