Hay canciones que nacen de la entraña eléctrica y otras del pelaje suave de un gato ronroneando al sol. «Tashirojima», lo nuevo de Lady Banana con Marina Iñesta (Repion), es ambas cosas. Un disparo de fuzz y dulzura afilada, un homenaje punk a la isla japonesa donde los gatos mandan y los humanos, si acaso, obedecen. Nerea y Alba —la artillería zaragozana que forma Lady Banana— se han aliado con Marina en un tema que suena como si los Arctic Monkeys se hubieran criado escuchando a Dover en bucle. El resultado: un maullido sagrado convertido en hit.
La canción es un subidón de indie rock sucio con ADN grunge, pero también es una carta de amor (y de guerra) a los felinos, sus códigos y su mitología. No es casual que pensaran en Marina para esta colaboración: comparten conversaciones recurrentes sobre sus gatos como quien comparte religión. Iago Lorenzo —con historial explosivo en The Prodigy o Marilyn Manson— ha puesto el bisturí sónico en la mezcla, y Robin Schmidt (sí, el de Pixies y Royal Blood) ha firmado la masterización con la precisión quirúrgica de quien sabe que cada rugido merece su eco exacto. Así suena «Tashirojima»: como si un animal sagrado se despertara dentro de un ampli.
Este nuevo zarpazo de Lady Banana forma parte del camino hacia su segundo álbum, del que ya conocemos «La Casa Magnética», «Bora Bora», «Entre Semana», «La Jaula» y esa poderosa relectura de «Delito» de Nathy Peluso. Pero es en «Tashirojima» donde rugen de verdad: aquí no hay disfraz ni medias tintas. Solo guitarras como garras, voces afiladas y el espíritu de un gato que camina solo… pero con el volumen al once. Dale al play:






