Lo inolvidable de esta gira es que nadie estaba preparado para sentir tanto otra vez. Oasis volvieron en 2025 como si nunca se hubieran ido, como si quince años no hubieran hecho mella en una banda que siempre vivió entre la fractura y el milagro. Cuarenta y un conciertos desde Cardiff hasta São Paulo que devolvieron a los Gallagher, a Bonehead, Gem Archer, Andy Bell y Joey Waronker a un lugar que parecía imposible: un mismo escenario, un mismo historia, un mismo rugido colectivo. Corrientes Circulares estuvo en Edimburgo el 9 de agosto (nuestra crónica aquí), rodeado de miles de voces que no cantaban canciones, las sentían como propias. Fue una celebración global. Fue un reencuentro emocional. Fue historia.
Y entonces llegó la frase que no figuraba en ningún setlist: “Ahora habrá una pausa para un período de reflexión.” Una declaración que, en cualquier otra banda, sonaría a descanso. En Oasis suena a misterio. Porque Liam, desde redes, alimenta la hoguera con su ya célebre “sé cosas que vosotros no sabéis”, mientras Noel continúa cultivando ese silencio que hace más ruido que cualquier guitarra semiacústica. Y entre tanto, el mundo sigue preguntándose por qué Live ’25 no pisó Europa continental: agendas imposibles, negociaciones sobre la mesa, planes que rozaron el anuncio —como el supuesto concierto en Madrid adelantado por Enrique Cerezo en la radio, previsto para 2026, nunca oficializado y del que nadie ha vuelto a hablar— y un futuro inmediato lleno de rumores, expectativas y teorías.
Tal vez esa sea la pregunta real: no si Oasis volverán, sino si volverán así. Si existe una segunda vez para algo tan monumental, tan emocional y tan inolvidable. Si São Paulo fue un final o un punto y seguido. Si el último abrazo de los Gallagher en Brasil fue la última página… o solo el título del capítulo que viene. De momento, solo hay una certeza: lo que vivimos en 2025 ya pertenece a la historia. Lo que venga después, si viene, puede ser legendario. Dale al play:






