“Time Is Running Out” es el tipo de canción que te pueden bailar mirándote a los ojos, sensualmente, en un bar (llámese, por ejemplo, Cambalache) con luz tenue una madrugada para que caigas irremediablemente enamorado y que, a la vez, no entiendas que es un aviso en mayúsculas. Muse la publicaron en 2003 y, sin quererlo del todo, escribieron el himno definitivo para relaciones, sistemas y cabezas que funcionan con la lógica del “ya lo arreglaremos luego”. Spoiler: luego nunca llega. Matt Bellamy canta “Our time is running out” como quien sabe que el edificio está ardiendo, pero se queda buscando el cargador del móvil (¿hay algo más importante?). Y es una cuenta atrás. El tiempo se acaba, no puedes enterrarlo y no puedes callarlo. Cosica pura.
La gracia —si es que hay gracia— es que la canción funciona igual de bien como historia de amor sofocante que como alegoría social. Bellamy siempre ha dicho que vale para una relación tóxica, para la religión, para el poder o para un sistema a punto de colapsar. Y tiene razón, porque “Time Is Running Out” habla de ese punto exacto en el que algo que parecía hermoso se convierte en una contradicción. Por eso “You will be the death of me” es una autopsia prematura. Musicalmente, todo ayuda al ahogo, el bajo distorsionado y obsesivo de Christopher Wolstenholme marca el pulso, la batería de Dominic Howard parece contar segundos y Bellamy se mueve entre el falsete y la amenaza con la elegancia de quien disfruta del caos. No es casualidad que fuera el primer gran hit de Muse ni que abriera la puerta a Absolution, el disco donde dejaron claro que jugaban en otra liga.
El vídeo remata la paranoia. Inspirado en Dr. Strangelove, muestra a militares alrededor de una mesa bailando como si el mundo se estuviera acabando… y visto lo visto estos días quizá lo está. Nadie escucha a nadie, todos pierden el control y el desastre se convierte en coreografía. Exactamente lo que pasa cuando ignoras los avisos. Por eso “Time Is Running Out” no habla del final, sino del momento justo antes. Ese en el que sabes que algo va a explotar, pero sigues ahí, atrapado, adicto, convencido de que aún puedes aguantar un poco más. Y no. No puedes. Dale al play:






