Hay artistas que no escriben canciones, sino exorcismos. Y luego está Florence Welch, que directamente se desangra en cada nota. Lo vuelve a demostrar en “One Of The Greats”, adelanto visceral del próximo álbum de Florence + The Machine, “Everybody Scream”, que verá la luz el 31 de octubre y que parece grabado no en un estudio, sino en la frontera entre la vida y el abismo. La inspiración, como una herida que aún supura, nace de una cirugía que le salvó la vida durante el Dance Fever Tour y la empujó a reflexionar sobre el misticismo, la curación, la feminidad, el amor, la muerte… y la obsesiva necesidad de alcanzar una grandeza que ni siquiera sabemos quién define.
Compuesta en una sola toma junto a Mark Bowen (IDLES) y producida por Aaron Dessner, “One Of The Greats” no es un single, es una invocación. Una plegaria pagana vestida de rock gótico con guitarras afiladas como bisturís emocionales. Florence canta como quien se arranca la piel: “Siento que muero un poco cada vez que grabo un disco”, confiesa. Y no es metáfora. La energía de esta grabación —pura, cruda, brutal— no se repite, se captura. Como una primera lágrima. El resultado es una canción que comienza como confesión, se convierte en incendio y termina en humo. Una desintegración sonora. Una resurrección.
“Everybody Scream” de Florence + The Machine promete ser un álbum tan físico como espiritual, tan hermoso como incómodo. Florence no busca gustar: busca sanar, gritar, sobrevivir. Y si puede, arrastrarnos con ella al borde del precipicio emocional donde habitan las grandes obras. La grandeza no se mide en cifras. Se mide en cicatrices. Y Florence tiene el cuerpo lleno. Dale al play:






